
La gran bola de fuego siberiana de 1908 fue un acontecimiento tan excepcional que suscitó una controversia que todavía prosigue. Las explicaciones al respecto entran en el reino de lo extraño, incluida la notable hipótesis según la cual el fenómeno fue causado nada menos que por un aterrizaje de emergencia de una nave espacial movida por energía nuclear, tal vez de origen extraterrestre.

Cuando los asombrados tunguses inspeccionaron cautelosamente el lugar de la explosión, encontraron escenas de terrible devastación. En un circulo de 30 kilómetros, los árboles habían sido derribados como cerillas de madera y el calor intenso producido por la explosión había fundido objetos metálicos, destruido almacenes y reducido varios renos a cenizas. No quedaba en aquella zona ningún animal vivo, pero, milagrosamente, ningún ser humano murió a consecuencias del desastre. Se dijo también que había caído en aquellos lugares una misteriosa "lluvia negra".
Los efectos de la explosión de Tunguska fueron vistos y sentidos en un radio de más de mil kilómetros. Informes procedentes del distrito de Kansk, a 600 kilómetros del punto en que se produjo el estallido, describieron sucesos tales como barqueros precipitados al agua y caballos derribados por la onda expansiva, mientras las casas temblaban y los objetos de loza se rompían en sus estantes.
El conductor del Transiberiano detuvo su tren temiendo un descarrilamiento, al notar que vibraban los vagones y los rieles.
Otros efectos fueron percibidos en lugares muy distantes del globo. En toda Europa se registraron ondas sísmicas parecidas a las de un terremoto, así como diversos trastornos en el campo magnético terrestre. Más tarde, los meteorólogos hallaron en los registros de sus microbarógrafos que las ondas atmosféricas producidas por la detonación habían dado dos veces la vuelta a la Tierra.
En gran parte de Europa y Asia occidental la noche quedó extrañamente iluminada después de la caída de la bola. Informes procedentes de estos lugares hablan de noches cien veces más luminosas de lo normal, y de unas tonalidades carmesíes en el cielo, semejantes al resplandor de un incendio, hacia el norte. Estas extrañas luces no titilaban ni formaban arcos, como ocurre con las auroras boreales; eran semejantes a las que se produjeron tras la explosión del volcán Krakatoa, que inyectó inmensas nubes de polvo en la atmósfera.
La explicación del acontecimiento siberiano del año 1908 mediante un choque entre un cometa y la Tierra resulta hoy, para la mayoría de los investigadores, la más plausible: dicha colisión puede explicar el fenómeno sin necesidad de recurrir a hipótesis más extrañas y fantásticas.
Contra la hipótesis del cometa se ha afirmado que un astro de este tipo difícilmente habría pasado inobservado por los astrónomos en los días, o mejor dicho, en las noches anteriores al choque; pero de la trayectoria de caída parece deducirse que el cometa procedía de una dirección muy próxima a la del Sol, por lo tanto sería difícil de ver antes de la colisión. Sobre todo si este cometa, como algunos sostienen, había agotado la reserva de substancias fácilmente volátiles, reduciéndose a un agregado inerte, sin cabellera ni cola, elementos que hacen vistosos a estos astros, presentándose, por tanto, como un minúsculo asteroide.

En realidad, desde el punto de vista científico nunca se dudó de que se trató de un meteoro. Fue la imaginación desbordada de algunos autores la que pretendió darle otra explicación.
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1 comentarios:
Write comentariosun choque de cometa?, o.k. es viable pero que tipo de cometa?, es decir que contenia su nucleo?, algun metal supercalentado?, algun elemento radioactivo o que??, bueno me da gusto pasar por este blog, dejo saludoss!!
ReplyPor favor dejar su nombre y si quiere que le contestemos dejenos su email. ConversionConversion EmoticonEmoticon